sábado, 17 de febrero de 2018

La pluma dorada. Capítulo 3







Capítulo 3

- Ah no, pequeño muchacho. No dejarás la escritura en ningún momento. Déjame leer lo último que has escrito. Tengo más papel para ti. Papel y bolígrafos nuevos. No puedes seguir escribiendo con ese lápiz casi sin punta.

El chico no dijo nada. En verdad, Saúl observó que desde que había llegado casi no había pronunciado palabra, salvo para decirle que por favor, no le pidiese más que leyese aquellos libros grandes que él tanto disfrutaba en leer, pero que… más le incitaban a escribir, cuando él había decidido dejar esa tarea.  

martes, 13 de febrero de 2018

Dias bisiestos, de Ainhoa González de Alaiza y Guille Blanc




"Le abrió la puerta y esperó cortesmente a que subiera a su bicicleta antes de despedirla con un gesto. Luego se quitó el tres cuartos embarrado, las botas y los calcetines. Descalzo siguió el largo pasillo en penumbra hasta llegar al salón convertido en dormitorio. Los últimos brochazos de rojo ocaso se batían en retirada hacia las ventanas; ante sus ojos dejaron paso a la penumbra cárdena primero, y luego a un ejército de sombras. Oía el mecanismo del reloj de pesas, y las noticias en la radio. El rostro que ahora parecía tan afilado se volvió a medias." 

(Fragmento del relato 29 canales, de "Días bisiestos")

jueves, 8 de febrero de 2018

El pergamino templario, de Raúl Mellado



"De repente la inspectora me zarandeó con bravura el brazo y me instó a mirar algo que la estaba llamando la atención del folio que estaba en latín. Cogió rauda otro folio y se puso a mucha velocidad a escribir en esa hoja, incluso se la notaba revolucionada, contagiándome esos nervios ante tanto ímpetu por a saber que, había descubierto y nos quería decir."
(Fragmento de "El pergamino templario, de Raúl Mellado)

lunes, 5 de febrero de 2018

Atrapasueños



Estamos rodeados de estos hermosos objetos, y para muchos, no es más que un elemento decorativo. Pendientes, estampaciones, e incluso atrapasueños como tales, colgados en los dormitorios o junto a las ventanas.

El primer día que me atreví a hacer una ilustración, me saludó este atrapasueños que podéis observar en el dibujo de arriba. Confieso que siempre me ha atraído este “amuleto”, aunque yo no lo veía como tal, sino más bien, como un elemento decorativo que me gustaba y que he llevado en pendientes, o como ahora, en estampaciones en mi mochila. 

viernes, 2 de febrero de 2018

La pluma dorada. Capítulo 2



Capítulo 1

Capítulo 2

Antonio corrió con toda la rapidez que sus todavía cortas piernas le permitían. Corrió como el que huye de algo o tiene prisa por enfrentársele. El aliento le faltaba y las rodillas le amenazaron en más de una ocasión con doblarse y hacerlo caer. Pero él siguió y siguió corriendo hasta que el porche de su casa apareció ante su mirada.

- ¡Mamá! ¡Papá! ¡Me lo han dado! ¡Me lo han dado!

lunes, 29 de enero de 2018

Tejedoras de almas, El Concilio de los ungidos, de J.F.Acroll



Hola amigos míos. Hoy, de nuevo, os traigo la reseña de un libro que he leído recientemente, y en este caso se trata de "Tejedoras de almas. El concilio de los ungidos", de J.F. Acroll.

Este libro llegó hasta mí gracias a que J.F.Acroll y yo compartimos editorial, ExLibric. No me preguntéis el por qué, pero desde que vi este libro, tenía unas ganas inmensas de leerlo, que por supuesto, se acrecentaron cuando escuché el Podcast para escritores exigentes que ExLibric realizó a J.F. Acroll, y que les compartiré al final de esta entrada. 

viernes, 26 de enero de 2018

La pluma dorada. Capítulo 1

(Imagen Pixabay)

Cuenta una vieja leyenda que un aprendiz de mago realizó un hechizo. Uno tan fuerte y poderoso, que su Maestro sintió celos y decidió que no le instruiría más en el arte de la magia. El muchacho, apenado, sin comprender que había hecho mal, se marchó a casa sin insistir, volviendo a su vida anterior de campesino.

Mientras, el maestro intentaba apoderarse de aquél hechizo… pero a veces, la magia fuerte, la buena de verdad, se esconde por sí sola, y así fue como aquél potente prodigio terminó en un sencillo objeto que permanecía cubierto de polvo y olvidado por todos bajo una pequeña mesa de madera… Una pluma oxidada, seca de líquida tinta y tan solo abandonada a su suerte… al igual que el aprendiz.

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